La constelación del Perro Mayor

Perro Mayor (Canis Major)
Perro Mayor · Estrella más brillante: SiriusVer la constelación en el registro de estrellas

Ficha

Nombre latino
Canis Major (CMa)
Estrella más brillante
Sirius (α CMa)
Brillo relativo
-1,44 mag
Catálogo Hipparcos
HIP 32349
Superficie
380 deg² (puesto: 43 de 88)
Ascensión recta
6h 11m 36s a 7h 27m 54s
Declinación
-33° 15' 02'' a -11° 01' 49''
Constelaciones vecinas
Unicornio, Liebre, Paloma, Popa

Visibilidad

Cielo borealBerlin
Cielo australSydney
visibleparcialmente visibleno visible22:00 hora local, al menos un día al mes

La constelación del Perro Mayor

La constelación del Perro Mayor es una constelación del hemisferio sur. Su pecho está coronado por la estrella más brillante del cielo, α Canis Majoris, en griego Sirio («el abrasador»). En el cielo solo parecen más brillantes el Sol, la Luna y algunos planetas.

El Perro Mayor es fácil de encontrar: las tres estrellas brillantes del cinturón de Orión apuntan, en dirección sudeste, directamente a Sirio.

Mitología

Desde la Antigüedad, el Perro Mayor ha tenido un significado especial, aunque distinto según la cultura. Los egipcios veneraban a Sirio como la diosa Sopdet (en griego, Sotis), que se fusionó con Isis. Según lo que hoy sabemos, no veían un perro en estas estrellas; fueron los griegos y los romanos quienes las convirtieron en el Perro Mayor. Con la salida de Sirio en julio, Sopdet anunciaba la crecida anual del Nilo y, con ella, el final de una larga sequía. Para los griegos, en cambio, la salida de Sirio marcaba el comienzo del gran calor estival, que agostaba la tierra. Los romanos llamaron a estos días, los más calurosos del año, canícula («días de perro»), por la estrella del Perro. Hoy, debido a la precesión del eje terrestre, en nuestras latitudes Sirio no sale al amanecer hasta finales de agosto; en el cielo vespertino se ve sobre todo en los meses de invierno.

El Perro Mayor aparece también en otras leyendas griegas, por ejemplo en la conocida historia de Zeus y Europa. Zeus se había enamorado de Europa, hija del rey Agénor de Fenicia. Adoptó la forma de un toro de bellísimo pelaje blanco y cuernos relucientes y se mezcló con el rebaño de su padre. Encantada, Europa adornó al toro con flores e incluso se sentó sobre su lomo. Zeus corrió hacia el mar y nadó con ella hasta Creta. Solo allí reveló a la asustada Europa su verdadera forma y la colmó de innumerables regalos, entre ellos el perro Lélape, inmortal e infinitamente veloz. Europa se lo dejó en herencia a su hijo, que se lo dio a la cazadora Procris. Cuando su esposo Céfalo la mató accidentalmente durante una cacería, Lélape pasó a ser suyo. Céfalo lo llevó consigo a Tebas, donde causaba estragos un zorro voraz al que nadie podía atrapar. Así, el perro al que nada se le escapaba persiguió al zorro imposible de atrapar, y el zorro se le escapaba una y otra vez en el último segundo. Finalmente, Zeus se apiadó, convirtió a ambos animales en piedra y colocó a Lélape en el cielo como la constelación del Perro Mayor.