La constelación del Cuervo

Cuervo (Corvus)
Cuervo · Estrella más brillante: Gienah GurabVer la constelación en el registro de estrellas

Ficha

Nombre latino
Corvus (Crv)
Estrella más brillante
Gienah Gurab (γ Crv)
Brillo relativo
2,59 mag
Catálogo Hipparcos
HIP 59803
Superficie
184 deg² (puesto: 70 de 88)
Ascensión recta
11h 56m 22s a 12h 56m 40s
Declinación
-25° 11' 46'' a -11° 40' 39''
Constelaciones vecinas
Virgo, Copa, Hidra

Visibilidad

Cielo borealBerlin
Cielo australSydney
visibleparcialmente visibleno visible22:00 hora local, al menos un día al mes

La constelación del Cuervo

El Cuervo es una constelación del hemisferio sur. Su estrella más brillante, γ Corvi, lleva el nombre árabe de Gienah Gurab («ala del cuervo»). Junto con las estrellas β Corvi (Kraz), δ Corvi (Algorab) y ε Corvi (Minkar), forma una figura con forma de vela.

Especialmente interesantes son sus dos galaxias espirales NGC 4038 y NGC 4039. Ambas galaxias están tan deformadas por su interacción que sus largas colas de marea parecen, en fotografías de larga exposición, las antenas de un insecto (de ahí el nombre de galaxias Antena). Vistas a través de un telescopio, las dos galaxias forman un corazón, una figura que cada año vive su mejor momento por San Valentín.

Mitología

La constelación del Cuervo está ligada a dos leyendas. La primera leyenda trata de un cuervo, una serpiente de agua y una copa.

El cuervo era el ave del dios Apolo, hijo del padre de los dioses, Zeus. Un día, Apolo se preparaba para ofrecer un sacrificio a su padre. Envió a su cuervo a buscar agua fresca de un manantial. El cuervo cogió una copa dorada y salió volando. Por el camino divisó una higuera cuyos frutos, sin embargo, aún no estaban del todo maduros. Aunque Apolo le había encargado que se diera prisa, no pudo resistirse y esperó allí varios días hasta que los higos maduraron. Ahíto y buscando una excusa, atrapó una serpiente de agua y volvió con ella volando hasta Apolo. Le explicó que aquella serpiente de agua le había cerrado el paso al manantial. Pero Apolo descubrió su mentira. Como castigo, le quitó la capacidad de beber en la época en que maduran los higos. Después colocó en el cielo al cuervo, a la serpiente de agua y a la copa. Desde entonces, el cuervo intenta en vano alcanzar la copa llena. Para el cuervo, ser colocado en el firmamento no fue, por tanto, un honor, sino una picota. Desde entonces se dice que el ronco graznido de los cuervos se debe a su gran sed.

En la segunda leyenda, el cuervo, que en aquella época todavía tenía un plumaje blanco como la nieve, llevó a Apolo la noticia de que su amante embarazada, Corónide, le era infiel. En su ira, Apolo mató a su amante Corónide y al amante de esta. Pero enseguida le invadieron los remordimientos. Sin embargo, solo logró salvar a su hijo aún no nacido. Lleno de dolor, Apolo maldijo al cuervo y lo tiñó de negro para siempre.