
Ficha
- Nombre latino
- Delphinus (Del)
- Estrella más brillante
- Rotanev (β Del)
- Brillo relativo
- 3,62 mag
- Catálogo Hipparcos
- HIP 101769
- Superficie
- 189 deg² (puesto: 69 de 88)
- Ascensión recta
- 20h 14m 14s a 21h 09m 00s
- Declinación
- +2° 24' 08'' a +20° 56' 24''
- Constelaciones vecinas
- Zorro, Flecha, Águila, Acuario, Caballito, Pegaso
Visibilidad
La constelación del Delfín
El Delfín es una constelación del hemisferio norte. Su estrella más brillante es β Delphini, también llamada Rotanev; la segunda más brillante, α Delphini, se llama Sualocin. Se cuentan entre las pocas estrellas cuyos nombres no son árabes, latinos ni griegos. El astrónomo italiano Niccolò Cacciatore, ayudante y sucesor del gran Giuseppe Piazzi en el Observatorio de Palermo, se permitió una pequeña broma al darles nombre en 1814: leídos al revés, forman Nicolaus Venator, la forma latina de su propio nombre.
Mitología
La constelación del Delfín está ligada a dos leyendas. Según la primera tradición, los hermanos Zeus, Poseidón y Hades se repartieron el cielo, el mar y el inframundo después de derrocar a su padre Crono. Poseidón, que heredó el mar, se construyó un enorme palacio acuático frente a la isla de Eubea. Pero aún le faltaba una novia. Así que cortejó a la nereida Anfitrite, una de las cincuenta hijas del dios de las aguas Nereo. Ella, sin embargo, lo rechazó y huyó junto al gigante Atlas. Poseidón envió a varios mensajeros a buscarla, entre ellos un delfín. Este logró encontrar a Anfitrite y, con su carácter apacible, hacerla cambiar de opinión. A lomos del delfín regresó a Eubea y se convirtió en la esposa de Poseidón. Lleno de gratitud, Poseidón colocó al delfín en el cielo.
La segunda tradición trata de Arión de Lesbos, un gran cantor y poeta griego del siglo VII a. C. Se le considera el inventor de los coros cíclicos y un precursor del teatro griego. Pasó la mayor parte de su vida en la corte del tirano Periandro de Corinto. Arión era famoso en toda Grecia, pues nadie tocaba la lira tan bien como él. Para acrecentar aún más su fama, emprendió una gira de conciertos por Sicilia que le reportó grandes riquezas. En el viaje de regreso, unos marineros que codiciaban su fortuna lo rodearon con espadas y le dieron a elegir: o saltaba por la borda voluntariamente o lo matarían. En esta situación desesperada, Arión pidió que le permitieran cantar una última canción. Atraídos por su canto, un grupo de delfines se reunió alrededor del barco. Arión, que depositaba toda su confianza en los dioses, se arrojó junto a ellos a las olas. Y, en efecto, uno de los delfines lo subió a su lomo y lo llevó de vuelta a Grecia. Los marineros fueron capturados más tarde y condenados a muerte. Apolo, dios de la música y la poesía, colocó al delfín y la lira en el cielo como constelaciones.
